miércoles, 8 de junio de 2016

Memorias de un estudiante (I)

Me propongo empezar una serie de textos sobre mis tiempos de estudiante, de los que tantos buenos y malos recuerdos guardo. Quiero analizar unos y otros, y ver por qué son buenos y malos, lo cual dependerá, naturalmente, de su volumen.
Así, de mi estancia en el parvulario tengo básicamente dos recuerdos. Tuve una maestra que debía conocer tan bien el cielo como el infierno a juzgar por cómo los describía. Un día nos contó cómo luchaban los ángeles con sus espadas de fuego hasta que de repente se abrió un agujero en el cielo y los rebeldes cayeron al infierno. Y teníamos cuatro o cinco años.
Otro día nos enseñaron el Cara al Sol. Desde luego que con los mencionados cuatro o cinco años no teníamos ni idea de si era impasible el ademán o imposible el alemán, ni si había que decir Volverán banderas victoriosas o Volverán oscuras golondrinas. En fin.
Seguro que en esos cuatro años hubo mucho más, pero ésos son mis principales recuerdos. Aún faltaban unos años para la muerte de Franco.

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